Un informe oficial del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA) reveló que el 21,1% de la población de la Ciudad de Buenos Aires se encuentra en situación de pobreza por ingresos durante el cuarto trimestre de 2025. Si bien el dato muestra una mejora respecto al año anterior, todavía alcanza a unas 652.000 personas, mientras que la indigencia afecta al 6,8% (210.000 personas).
El estudio señala que la pobreza también impacta en el 15,7% de los hogares (215.000), con una baja interanual de 3,6 puntos porcentuales. Se trata del quinto descenso consecutivo en la comparación anual, impulsado por un crecimiento de los ingresos —tanto laborales como no laborales— por encima de la inflación.
En paralelo, la indigencia alcanza al 4,5% de los hogares (61.000), y dentro del universo de la pobreza crece el peso de los sectores en situación más crítica: cerca de un tercio de las personas pobres no logra cubrir siquiera la canasta básica alimentaria.
El informe también advierte sobre desigualdades marcadas dentro de la Ciudad. Los hogares ubicados en la zona sur registran mayores niveles de pobreza (25,3%), al igual que aquellos con niños y niñas menores de 14 años, donde la incidencia trepa al 28,6%. En ese sentido, el 34,5% de los menores de entre 0 y 17 años vive en hogares pobres, aunque el dato mejora frente al 37,9% del año previo.
En cuanto a los ingresos, un hogar en situación de indigencia percibe en promedio $107.199 por persona, mientras que en los hogares pobres no indigentes el ingreso asciende a $325.098. Para salir de la pobreza, se estima que sería necesario un refuerzo promedio de $392.662 por hogar, equivalente al 34,4% de la canasta básica total.
Más allá de la mejora en los indicadores de pobreza, el análisis muestra que casi un tercio de la población porteña se encuentra en situación de vulnerabilidad. Al sumar a los hogares pobres (15,7%) aquellos que, sin serlo, tienen ingresos insuficientes para cubrir plenamente sus necesidades (9,1%), el total asciende al 24,8% de los hogares y al 31,7% de las personas.
En el resto de la estructura social, el sector medio —identificado como “clase media”— representa el 52% de los hogares y el 47,6% de la población, consolidándose como el grupo mayoritario. En tanto, los sectores acomodados crecieron con fuerza en el último año y alcanzan al 15,3% de los hogares.
El informe concluye que, aunque la mejora en los ingresos permitió reducir la pobreza, persisten desafíos estructurales, especialmente en los sectores más vulnerables y en los hogares con niños, donde el impacto de la desigualdad continúa siendo significativo.