Cómo influye el lenguaje no verbal en la comunicación: el cuerpo, a diferencia de las palabras, escapa de nuestro control
El tono, la distancia que imponemos a los otros o el espacio donde posamos la mirada transmite tanta información, o incluso más, que lo que decimos

El rostro, los gestos y la distancia que mantenemos con los demás transmiten mensajes tan poderosos como las palabras, o incluso más, porque hay pequeñas sutilezas del cuerpo que escapan de nuestro control. El conjunto de elementos silenciosos, pero cargados de significado, forman parte del lenguaje no verbal, objeto de estudio en la psicología desde hace décadas.
A diferencia del lenguaje verbal, que se apoya en códigos explícitos y reglas gramaticales, el comportamiento no verbal se compone de acciones y señales que carecen de un sistema estructurado, pero que podemos percibir. La forma en que una persona se presenta, desde su postura hasta su apariencia, revela no solo cómo se ve a sí misma, sino también cómo desea ser percibida y tratada por los demás. De hecho, es fácil saber si una persona está en un ambiente que le resulta cómodo o agradable por su forma de interactuar con el entorno y con aquellos que la rodean. Los movimientos, la forma de hablar, incluso de no hacerlo, nos delatan.





